
- 5 cl de ginebra Santamanía
- 20 cl de tónica
- cáscara de limón o lima
Servir en copa balón con abundante hielo.
Aderezar con canela en rama, frambuesa, enebro, uva blanca o roja…
un sencillo cuaderno de recetas sencillas

Servir en copa balón con abundante hielo.
Aderezar con canela en rama, frambuesa, enebro, uva blanca o roja…

Pelar unos tomates en rama enteros, quitar las semillas y las partes blandas y escurrir bien. Deben salir 500 gr. de carne de tomate. Picar bien a cuchillo.
Para hacer la diyonesa casera = 3 partes de mayonesa + 1 parte de mostaza de dijon + 1 poco de mostaza antigua.
Mezclar todo junto con el tomate picado y dejar macerar media hora en la nevera.
Cortar el aguacate en trozos pequeños y mezclarlo con el guacamole. Reservar en nevera con film transparente a contacto, es decir, con el plástico en contacto con la superficie para que no se oxide.
Para servir:
Escurrir el exceso de líquido que pueda tener el tartar de tomate.
Emplatar con un aro no muy grande, poniendo una capa del tartar de tomate y cubrir con una pequeña capa de guacamole y aguacate.
Decorar el plato con los canónigos aliñados con vinagre balsámico y sal.
Otras opciones para el tartar en lugar del tomate:
Importante: utilizar siempre pescado descongelado para evitar anisakis, al ser un plato crudo y no cocinado.
Fuente: UTE P. Parellada + Juanjo.

Cortar la panceta en trozos anchos y dorar bien en una sartén con muy poco aceite o sin ninguno, mejor freírla en su propia grasa.
Una vez bien dorada, retirar la panceta de la sartén.
En la misma sarten donde se ha dorado la panceta, dorar el ajo picado y la guindilla. Añadir la cebolleta bien picada, salar y pochar bien a fuego lento.
Añadir el tomate al sofrito y dejar que se haga a fuego lento unos 15 minutos, que espese.
Cuando haya espesado el tomate, añadir de nuevo la panceta y remover 1 minuto. Corregir de sal.
Cocer al dente la pasta en abundante agua con sal. Escurrir sin pasar por agua fría.
Mezclar la pasta con la salsa de tomate caliente. Servir inmediatamente.
Espolvorear con un poco de pimienta y abundante queso pecorino rallado.

Lavar las patatas previamente.
Poner una sola capa de patatas en el fondo de una cazuela ancha junto con el limón. Cubrirlas con agua, pero que asomen un poquito las patatas por encima del agua.
Echar la sal gorda por encima. Tapar la cazuela, llevar a ebullición y cocer tapado durante 13-15 minutos, hasta que estén cocidas en su punto. Probar pinchando con la punta de un cuchillo.
Escurrir el agua que sobra y quitar el limón.
Llevar la cazuela al fuego de nuevo, destapada y menear la cazuela durante unos minutos hasta que las patatas se sequen y se arruguen un poco.
Sacar las patatas a una fuente y dejar que se templen un poco.
Acompañar con mojo rojo (ver receta aquí) o con mojo verde (ver receta aquí).

Para acompañar papas arrugadas (ver receta aquí) al estilo canario.
Freír las rebanadas en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que estén doraditas. Escurrir y reservar.
Triturar todo muy bien con batidora.
Para mi buen amigo Ángel y su familia.

Para acompañar papas arrugadas (ver receta aquí) al estilo canario, pescados o verduras a la plancha.
Triturar todo muy bien con batidora.

Mezclar todos los ingredientes en una cazuela, preferiblemente de barro. El aguardiente no debe estar frío para que empiece a arder mejor.
Prender el aguardiente, primero un poco en el cucharón y luego extendiendo el fuego con cuidado al resto de la superficie.
Quemar el aguardiente removiendo bien hasta que esté suave y haya perdido fuerza el alcohol.
Nota: todos los utensilios a utilizar deben aguantar bien el calor y el fuego. No utilizar componentes de plástico.
Opción: vaciar una calabaza y utilizarla como recipiente de queimada.

Búhos, lechuzas, sapos y brujas;
Demonios, duendes y diablos;
espíritus de las vegas llenas de niebla,
cuervos, salamandras y hechiceras;
rabo erguido de gato negro
y todos los hechizos de las curanderas…
Podridos leños agujereados,
hogar de gusanos y alimañas,
fuego de la Santa Compaña,
mal de ojo, negros maleficios;
hedor de los muertos, truenos y rayos;
hocico de sátiro y pata de conejo;
ladrar de zorro, rabo de marta,
aullido de perro, pregonero de la muerte…
Pecadora lengua de mala mujer
casada con un hombre viejo;
Averno de Satán y Belcebú,
fuego de cadáveres ardientes,
fuegos fatuos de la noche de San Silvestre,
cuerpos mutilados de los indecentes,
y pedos de los infernales culos…
Rugir del mar embravecido,
presagio de naufragios,
vientre estéril de mujer soltera,
maullar de gatos en busca gatas en celo,
melena sucia de cabra mal parida
y cuernos retorcidos de castrón…
Con este cazo
elevaré las llamas de este fuego
similar al del Infierno
y las brujas quedarán purificadas
de todas sus maldades.
Algunas huirán
a caballo de sus escobas
para irse a sumergir
en el mar de Finisterre.
¡Escuchad! ¡Escuchad estos rugidos…!
Son las brujas que se están purificando
en estas llamas espirituales…
Y cuando este delicioso brebaje
baje por nuestras gargantas,
también todos nosotros quedaremos libres
de los males de nuestra alma
y de todo maleficio.
¡Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego!
a vosotros hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder
que los humanos,
limpiad de maldades nuestra tierra
y hacer que aquí y ahora
los espíritus de los amigos ausentes
compartan con nosotros esta queimada.

Llevar a ebullición una cazuela de agua con sal. Cuando hierva echar los guisantes congelados y esperar a que vuelva a entrar en ebullición. Cocer durante 6-7 minutos. Escurrir y reservar.
Calentar una cazuela con un poco de aceite de oliva y sofreír el jamón serrano ligeramente, solo que se tueste un poco por fuera. Retirar el jamón y reservarlo.
Pochar en la misma cazuela la cebolla picada y los ajos picados. Cuando esté bien pochado todo, volver a incorporar el jamón.
Echar un poco de vino blanco y remover 1 minuto.
Echar los guisantes cocidos y remover bien para que se integren los sabores. Retirar y servir.
Opciones para acompañar:

Muy ricos para acompañar cremas y sopas.
Cortar las rebanadas en cuadraditos de 1×1 cm con un cuchillo afilado.
Dos formas distintas de hacerlos:
a) Freir en aceite de oliva bien caliente hasta que estén dorados. Retirar y escurrir sobre papel absorbente.
b) Al horno, más ligeros: poner los cuadraditos de pan encima de un papel aluminio en la rejilla del horno. Hornear a 180º hasta que estén dorados, unos 10 minutos.